Muchas personas vienen a mi consulta en busca del amor… Muchas perdidas, cegadas por la rabia y la frustración. A todos ellos siempre los invito a leer la siguiente historia:

Psique (que en griego quiere decir “alma”) era una princesa de una belleza tan extraordinaria que provocaba que la misma diosa Afrodita estuviese celosa de ella. Afrodita ordenó a su hijo Eros, el dios del amor, que castigara a la atrevida mortal. Por eso un oráculo mandó al padre de Psique, bajo la amenaza de una terrible calamidad, que llevara a su hija a una roca solitaria donde sería devorada por un monstruo. Pero el dios Eros, cuando vio a la muchacha que tenía que morir en la boca del monstruo, quedó tan impresionado por su belleza que tropezó y se pinchó con una de sus propias flechas, esas flechas que utilizaba de manera tan eficaz para llevar el amor súbito a tantos mortales como a los dioses. Así fue como Eros se enamoró de la persona que su madre había mandado a eliminar.

Temblando, pero resignada, Psique estaba esperando en su roca solitaria la ejecución del oráculo, cuando de repente se sintió suavemente elevada por los vientos, que la llevaron a un magnífico palacio. Cuando cayó la noche y Psique estaba a punto de dormirse, un misterioso ser la abrazó en la oscuridad, explicándole que él era el esposo para el cual estaba destinada. Ella no conseguía ver sus rasgos, pero su voz era tan dulce y su conversación llena de ternura. Que su matrimonio se consumó, pero antes de que volviera la aurora, el extraño visitante desapareció, haciéndole prometer primero a Psique que jamás intentaría ver su rostro.

Psique no estaba descontenta de su nueva vida. No le faltaba nada, excepto su encantador esposo, que solo iba a visitarla en la oscuridad de la noche. Su felicidad hubiera continuado así si sus dos hermanas, que estaban devoradas por la envidia, no hubieran sembrado en su corazón las semillas de las sospechas, diciéndole que su esposo debía ser un horrible monstruo para esconderse así de ella. La criticaron tanto que una noche Psique, a pesar de su promesa, se levantó de la cama que compartía con su esposo, con disimulo encendió una lámpara y la sostuvo encima del misterioso rostro. En vez de un espantoso mounstro, contempló al joven más hermoso del mundo. El propio Eros, a los pies de la cama estaba su arco y sus flechas. En su conmoción y su gozo, Psique tropezó y se pinchó con una de las flechas, y por eso acabó por enamorarse profundamente del joven dios que antes había aceptado por enamorarse él  de ella. Pero su movimiento hizo que una gota de aceite caliente cayera sobre el hombro desnudo del dios. Él se despertó en seguida, regañó a Psique por su falta de palabra e inmediatamente desapareció.

El palacio desapareció también, y la pobre Psique se encontró en la roca solitaria otra vez, en una espantosa soledad. Al principio pensó en suicidarse y se tiró a un río que había cerca de allí, pero las aguas la llevaron suavemente a la otra orilla. Desde ese entonces ella vagó por el mundo en busca de su perdido amor, perseguida por la ira de Afrodita y obligada por la diosa a someterse a una serie de terribles pruebas. Pero ella consiguió superarlas una tras otra. Tuvo que descender incluso al mundo subterráneo adonde ningún mortal puede ir. Al final, conmovido por el arrepentimiento de su infeliz esposa, a la que nunca había dejado de amar y proteger, Eros fue a ver a Zeus y le pidió permiso para que Psique se reuniera con él. Zeus se lo concedió y otorgó a Psique la inmortalidad. Afrodita olvidó su rencor y la segunda boda de los dos enamorados se celebró en el Olimpo con gran regocijo.

Cuando una nueva potencialidad empieza a surgir del subconsciente en la vida del individuo, esto empieza a ponerse en marcha proyectándose en algo o hacia afuera. Por eso cuando la potencialidad indicada por nuestros procesos empieza a moverse en el interior de la persona, la primera indicación de este movimiento es la atracción, en la que vemos un destello de lo que nosotros mismos estamos a punto de llegar a ser. Esta historia nos habla del impulso hacia la unión que ha de proceder todo encuentro actual con otra persona. Porque si no estamos preparados el otro no aparecerá.

Fuente: El Tarot Mítico por Juliet Sharman-Burke y Liz Greene